Malas Relaciones
Últimamente, en clase hay algunos problemas entre las chicas.
A mí no me gustan las personas falsas y he estado mucho tiempo “pasando´´ e intentando no darle importancia.
Todo empezó al principio de curso, yo conocía a G desde hace tiempo, pero nunca había hablado con ella.
Los primeros meses nos llevabamos bien, hasta que un día nos enfadamos. Yo estuve un sábado con ella toda la tarde. Alas 6 o así, ella llamó a su hermana para quedar y quedamos con alla. A las 6:30, de repente, aparecieron su hermana, el novio y dos amigos de su novio. Yo, sobre las 8 o así, quedé con mi hermana y unas amigas. Por la noche, a las 2 de la madrugada, le mandé 1sms a G y le dije que nos encontrabamos en el Image. Esa noche, en el Image había mucha gente y al final no coincidimos.
El lunes, al llegar a clase nos vimos y las cosas ya no eran como antes, ella, cada vez que me miraba, me miraba mal y yo eso no lo aguanto. Todavía han pasado más cosas, pero, prefiero no contar más. Aparte de no llevarse bien conmigo, tampoco se lleva bien con otros chicas/os de clase. Yo he puesto de mi parte para solucionarlo por las buenas, pero a ella le ha dado igual.
¡ ESE COMPORTAMIENTO NO ES PROPIO DE UNA AMIGA !
No sé si me estaré equivocando, pero, al final, vamos a acabar muy mal.
Pinky y Layla
Pinky era el macho, era precioso, al igual que Layla. Pinky tenía el cuerpo de color azul, la cabeza negra con alguna mancha en blanco y el pico morado. El cuerpo de Layla era amarillo, con manchas verdes, sin embargo la cabeza y el pico eran rojos.
Estos pájaros son capaces de hablar, pero desgraciadamente en mi casa nunca conseguimos que hablaran. Lo que sí conseguimos fue poder dejarlos sueltos por casa y nunca nos dieron ningún problema. Estos pájaros comen de todo: queso, lechuga, jamón serrano, jamón york, pollo, pan…
Desde el primer día estuvimos encantados con ellos y pensamos en aparearlos, para así poder tener crías. A mi padre no le parecía buena idea, por eso al final decidimos no hacerlo.
Tanto yo, como mi familia les cogimos mucho cariño; además, se pasaban todo el día cantando y transmitían un sonido muy bonito.
Durante el día les solíamos sacar a la terraza y siempre había que ponerlos al sol. A la hora de irnos a la cama siempre dormían en la cocina y con una sábana por encima de la jaula. Si algún día se nos olvidaba taparles, era imposible dormir, no paraban de cantar!.
En invierno, durante el día, no les podíamos dejar en la terraza, ya que la temperatura era bastante baja y ellos estaban acostumbrados al calor.
En verano, solíamos dejarlos en la terraza y era impresionante cómo aguantaban el calor, podían pasar todo el día al sol, ¡ era increíble !
El día menos pensado, nos llevamos un disgusto.
Un día de agosto, me levanté, desayuné, salí a la terraza y la jaula estaba vacía. Fue uno de los peores días de mi vida. Desde entonces no volví a ver ni a Pinky ni a Layla.
A día de hoy, todavía les sigo echando mucho de menos y no consigo olvidarlos.
